
¿Qué pasa con esas partes íntimas que se quedan resecas, precisamente por la falta de esa actividad sexual o por la llegada de la menopausia?
Para esto, yo diría que existen dos tipos de abordaje complementarios: el que yo llamo «desde fuera» y el que llamo «desde dentro».
1. El abordaje desde fuera: Lubricantes naturales
Para actuar directamente sobre la zona, lo ideal es ayudar con aquellas sustancias que puedan ser lubricantes. En lo personal, a mí me gusta más lo natural. Dentro de los lubricantes naturales que podemos utilizar para mantener la zona más protegida, recomiendo opciones como:
- La mantequilla
- El aceite de coco
- Grasas naturales en general
2. El abordaje desde dentro: Reivindicando las grasas animales
¿Y cómo actuamos desde dentro? Pues lo hacemos aportando al organismo sustancias que ayuden al propio cuerpo a producir esas grasas que tanto necesitamos.
Tengo que hacer una confesión: durante muchos años, los ginecólogos y los médicos en general hemos demonizado las grasas de origen animal. Sin embargo, hoy en día cada vez hay más indicios de que es bueno ingerir grasas de origen animal, y que estas sustancias grasas, lejos de ser malas, son muy beneficiosas.
Para estimular al cuerpo a producir más grasa en la piel, en los genitales y en todos esos sitios que necesitan protección, les aconsejo incluir en su dieta grasas naturales como:
- La yema del huevo (es muy buena)
- El hígado
- La grasita de la carne y del jamón
- Los sesos
Todas estas grasas naturales le darán a tu cuerpo la materia prima necesaria para combatir la sequedad desde el interior. ¡Espero que estos consejos les sean de mucha utilidad para mantener una salud íntima óptima!

