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Nutrición en el embarazo

Autor: Emilio Santos

La dieta paleolítica, también conocida como la «dieta del cavernícola» o «dieta del cazador-recolector,» ha emergido como una propuesta interesante para la salud materna durante el embarazo y la nutrición en general. Esta dieta se basa en la idea de que los humanos modernos no están genéticamente adaptados a los alimentos que han surgido en los últimos miles de años con la agricultura y el procesamiento de alimentos. En lugar de eso, se enfoca en alimentos disponibles durante la era paleolítica, como carnes magras, pescado, huevos, verduras, frutas y frutos secos, mientras excluye cereales, productos lácteos, azúcar refinada y aceites procesados.

La nutrición paleolítica consiste en alimentos que estaban disponibles para los humanos durante ese 99,9% de tiempo de su existencia llamado era paleolítica, antes del establecimiento de la agricultura. Los componentes principales de esta dieta se basan en alimentos de origen animal y vegetal no cultivado, como huevos, carnes, marisco, pescado, verduras, frutas, raíces, y frutos secos. La dieta excluye todo aquello que sólo se puede ingerir tras un procesamiento, como cereales, trigo, legumbres, productos lácteos, azúcar refinada y aceites procesados, todos los cuales no estaban disponibles antes de que los humanos comenzaran a cultivar plantas, domesticar animales y realizar cocción. La idea que respalda esta dieta es que los humanos modernos no están genéticamente adaptados a alimentos que sólo se consumen desde hace menos de pocos miles de años.

La razón detrás de esta dieta se basa en evidencia emergente que sugiere beneficios metabólicos, como mejor tolerancia a la glucosa y control glucémico en comparación con las dietas convencionales en pacientes con diabetes tipo 2. Además, se han observado mejoras en varios componentes del síndrome metabólico al seguir esta dieta. Estos hallazgos pueden ser particularmente relevantes durante el embarazo, cuando se enfrentan cambios metabólicos significativos y desafíos relacionados con la glucosa y el hierro.

Un estudio de cohorte retrospectivo comparó mujeres embarazadas que siguieron una dieta paleolítica estricta antes y durante el embarazo con aquellas que mantuvieron una dieta regular. Los resultados mostraron que las mujeres en el grupo paleolítico experimentaron una mejora significativa en las pruebas de glucosa, niveles de hemoglobina y ferritina en comparación con las que siguieron una dieta regular. Además, el aumento de peso materno durante el embarazo fue ligeramente menor en el grupo paleolítico.

Estos hallazgos sugieren que la dieta paleolítica podría tener beneficios potenciales para las mujeres embarazadas al abordar cuestiones metabólicas importantes. Sin embargo, dado el tamaño limitado de la muestra y la falta de diferencias en los resultados neonatales adversos, se necesita investigación adicional para confirmar estos resultados.

La importancia de la nutrición óptima a lo largo del proceso que abarca desde la etapa previa a la concepción hasta la niñez y la adolescencia ha sido subestimada en gran medida por la comunidad médica y los investigadores. A menudo, se han aceptado consejos nutricionales sin un sólido respaldo científico, lo que ha llevado a una falta de estudios rigurosos y enfoque en la complejidad de la alimentación, compuesta por numerosas microvariables. Esto ha resultado en una carencia de estudios con resultados claros sobre qué comer y qué evitar, no solo durante el embarazo, sino también a lo largo de toda la vida.

Es esencial separar los hechos de las suposiciones y elegir cuidadosamente las variables de resultado que realmente importan, como la prematuridad o la mortalidad neonatal, en lugar de variables que pueden ser más consecuencias que causas de trastornos. Es importante cuestionar supuestos, como la idea de que el aumento del colesterol LDL es inherentemente perjudicial, cuando en realidad es un marcador y no necesariamente una causa de enfermedad.

Durante el embarazo, cuestionar estas premisas puede ser aún más desafiante debido a la reticencia a desafiar los consensos establecidos. Sin embargo, es fundamental realizar investigaciones sólidas y basadas en evidencia para comprender mejor el papel de la nutrición en la salud materna e infantil. Aunque la Organización Mundial de la Salud proporciona pautas para la atención prenatal, estas a menudo se basan en comités de expertos y consensos en lugar de evidencia sólida.

Algunas ideas que podrían parecer de sentido común, como la salud de la carne fresca, el consumo de carbohidratos de cultivos y la importancia de las grasas saturadas en la dieta, a menudo se pasan por alto o se consideran falsas, a pesar de la evidencia que sugiere lo contrario. Es crucial abogar por una investigación rigurosa y basada en la evidencia en el campo de la nutrición para mejorar la salud a lo largo de toda la vida y no solo durante el embarazo.

En resumen, la dieta paleolítica es una propuesta interesante que merece una mayor exploración en el contexto de la salud materna durante el embarazo. A medida que se acumule más evidencia, podríamos obtener una comprensión más completa de sus beneficios potenciales y su aplicabilidad en la nutrición durante el ciclo de vida.

Lecturas recomendadas:

Lavie i, Lavie I, Maslovitz S, Paleolithic diet during pregnancy—A potential beneficial effect on metabolic indices and birth weight, European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology, Volume 242, 2019, Pages 7-11, ISSN 0301-2115, https://doi.org/10.1016/j.ejogrb.2019.08.013. (https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0301211519303926)

McAuliff, L, 9 Healthiest Foods to Eat in the World: Separating Fact from Fiction, 2022, https://www.doctorkiltz.com/healthiest-foods-to-eat/

McAuliff, L, 17 Keto Myths: Debunked, 2022, https://www.doctorkiltz.com/keto-myths/

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