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Parto Natural PASO A PASO

Autor: Emilio Santos

Entrevistador, Juan Zaragoda. ¿Tu inquietud es buscar una asistencia más cercana al parto?¿aquello que ha sido toda la vida? 

Dr Emilio Santos. Más qué más cercana o más acorde con lo que ha sido toda la vida, yo diría más acorde con la esencia del ser humano. Yo no quiero recuperar el parto de hace quinientos  años, quiero recuperar el parto de hace un millòn de años. 

Dr Emilio Santos Leal. Entrevistado por: Juan Zaragozá. https://youtu.be/hVYjOyhibQQ

Juan Zaragoza: ¿Qué nos ha ocurrido como especie? ¿Las mujeres ya no saben parir?

Dr Emilio Santos: A mi esta pregunta me surgió de una reflexión crítica sobre la presunta disfunción en la fisiología del parto en la mujer de hoy. Si consideras que la evolución genética opera en escalas de tiempo muy extensas, no es convincente pensar que la capacidad de las mujeres para parir naturalmente se haya deteriorado en unos pocos milenios. Ese fue mi razonamiento inicial, apoyado en mi formación en Ciencias Físicas, que me había enseñado a pensar. Yo concluyo que la evolución necesariamente ha dotado a las mujeres, de una fisiología optimizada para el parto.

En mi exploración de qué estamos haciendo incorrectamente, quise identificar factores clave. Primero, pensé en la postura durante el parto, especialmente la posición supina, que es inusual comparada con otras especies mamíferas. Sin embargo, mi experiencia clínica me llevó a descubrir que son los factores emocionales los que juegan un rol aún más determinante.

El parto, para que transcurra de manera óptima, requiere de un entorno emocionalmente adecuado, algo similar al acto sexual, que comparte hormonas y neurotransmisores clave con el proceso del parto. Es evidente que la sexualidad se ve perturbada ante la presencia de elementos emocionales adversos. Del mismo modo, el proceso del parto se ve afectado bajo condiciones que no respetan la intimidad y la emoción de la mujer que está dando a luz.

Estas observaciones me llevan a la conclusión de que debemos revisar profundamente los protocolos obstétricos actuales, para alinearlos más estrechamente con la fisiología y las necesidades emocionales de las mujeres durante el parto.

Juan Zaragoza: ¿Cómo daban a luz las mujeres hace un millón de años?

Dr Emilio Santos: Aunque no tenemos registros escritos o visuales que nos muestren exactamente cómo parían las mujeres hace un millón de años, podemos hacer conjeturas basadas en tres fuentes de información.

  1. Primero, observando a mujeres en tribus actuales que viven de manera tradicional, lejos de la vida moderna. Estas mujeres, al sentir las primeras señales del parto, se retiran a lugares aislados en la naturaleza, como un claro en el bosque o la ribera de un río. Allí, en soledad y siguiendo su instinto, dan a luz. Este comportamiento sugiere que el parto en solitario es una práctica natural que podría remontarse a nuestros orígenes.
  2. La segunda fuente de información viene de los animales, especialmente nuestros parientes cercanos, los primates. Las chimpancés, por ejemplo, también buscan la soledad cuando van a parir. Los bonobos, por otro lado, suelen estar acompañados pero solo por hembras cercanas a la que va a dar a luz; cualquier otro miembro del grupo es apartado. Estas observaciones nos dicen que el parto, lejos de ser un evento social, es un momento íntimo y posiblemente silencioso.
  3. Además, contamos con relatos de exploradores, como fray Bartolomé de las Casas, quien describió cómo las mujeres indígenas en América tenían a sus bebés sin dolor al lado de un río y luego volvían a sus comunidades y seguían con sus vidas normalmente.

Aunque no podemos estar seguros al cien por ciento, estas pistas nos indican que las mujeres siempre han tenido una capacidad natural para dar a luz, capacidades que han sido potencialmente alteradas por las prácticas sociales asociadas desde al parto, no sólo desde que ocurrió la medicalización generalizada del parto hace un siglo, sino desde que ocurrió la socialización del parto, hace, quizá, 10000 años.

Juan Zaragoza: Si mis hijas están fuera del sistema y no desean dar a luz dentro de él, lo cual implica acudir al hospital y someterse a ecografías, ¿cómo podemos abordar el parto de manera tradicional? ¿Qué necesitaremos para hacerlo?

Dr Emilio Santos: La respuesta es intrínsecamente clara dada nuestra evolución como especie. La mujer ha sido moldeada por la naturaleza para ser una entidad perfectamente capacitada para el parto. Por tanto, dado que observamos que una de cada cuatro mujeres necesita una intervención quirúrgica como la cesárea para dar a luz, y dado que observamos que se incrementa la mortalidad materna o neonatal sin estas intervenciones, es evidente que estamos desviándonos de algún aspecto que resulta fundamental para el parto. No estaríamos aquí como especie si esa proporción de intervenciones quirúrgicas hubiese sido una constante a lo largo de nuestra evolución.

Y ese aspecto, para mí, es claro. La clave para volver a los orígenes del parto radica en la confianza de la mujer que pare en su instinto natural y es la entregarse a la borrachera del proceso del parto. Se trata de una actitud de entrega a las contracciones cuando estas comiencen y permitir que el cuerpo guíe el proceso. La sabiduría de la biología ha llevado a la humanidad a donde estamos.

Juan Zaragoza: ¿Es esta sabiduría instintiva parte del conocimiento heredado que poseemos?

Dr Emilio Santos: Absolutamente, todas las mujeres tienen incrustado este conocimiento en su ser más elemental, en su «hardware» biológico, por decirlo de alguna manera. No es una habilidad adquirida; está profundamente arraigada en ellas. Si se entregan al proceso con confianza, sus cuerpos instintivamente realizarán los movimientos necesarios y adoptarán las posturas más beneficiosas. No se requiere ningún aprendizaje adicional. El cuerpo posee una sabiduría intrínseca que orquesta todo el proceso del parto.

Se entiende muy bien con la analogía del acto sexual, que es un acto guiado por las mismas hormonas, los mismos órganos, y similar fisiología al parto. Pues bien: la explicación de cada detalle, cada movimiento, y cada postura a una mujer o a un hombre sin atender a las señales del instinto y sin esa necesaria entrega para que el acto se produzca, convertiría la experiencia en un asunto extraordinariamente complicado, y extraordinariamente dolooso. El parto, al igual que el acto sexual, no tiene un conocimiento necesario, como no tiene una postura «correcta». El único conocimiento es el de que es necesaria una entrega al proceso si se desea que salga bien. La postura adecuada es la que tu cuerpo solicita en ese momento.

En el parto, permitirse vivir ese proceso de forma entregada, lleva a expresiones que no son meramente gritos de dolor, sino gemidos que entremezclan el dolor con el placer, debido a la sincronía perfecta de hormonas y procesos fisiológicos que se producen.

Juan Zaragoza. ¿Qué es la oxitocina? 

Dr Emilio Santos. Esta hormona es la misma que se libera en situaciones de intimidad y vinculación afectiva, como abrazar a un ser querido, dar besos a un bebé o durante la lactancia materna.

Es decir, la oxitocina es producida en contextos que involucran cariño, cercanía y unión emocional, lo que resalta su papel en el parto como un evento no solo físico sino también emocional. El proceso de parto, entonces, se sitúa dentro de la misma esfera que la sexualidad y el afecto. Es un acto de entrega, en este caso, de la mujer hacia el proceso del nacimiento y hacia su hijo.

Esta entrega se acompaña de un cóctel hormonal, que incluye no solo la oxitocina, sino también endorfinas y prolactina, generando un estado de bienestar y placer que puede llegar a ser tan intenso como para describir algunos partos como orgásmicos. Aunque es una minoría de mujeres las que reportan esta experiencia, el hecho de que exista sugiere que la capacidad de encontrar un profundo placer en el parto es inherente a todas las mujeres, aunque en muchos casos esté latente o reprimida.

La clave, de nuevo, es la plena entrega al proceso del parto. La disposición a vivenciar esta experiencia con total apertura y conexión con el propio cuerpo y el bebé puede desbloquear un nivel de satisfacción y gozo que va más allá del dolor físico, englobando una experiencia comprensiva y profundamente humana.

Juan Zaragoza. ¿Y qué tengo que hacer cómo corto el cordón? 

Dr Emilio Santos. Nada, no tienes que cortar el cordón cuando el bebé está bien. 

Juan Zaragoza. ¿ Puede nacer el bebé sin haber roto aguas al iniciar el parto¿ ¿Habría sufrimiento fetal?

Dr Emilio Santos. El bebé puede nacer con la bolsa todavía sin romper cubriéndole la carita, no le pasa nada a ese bebé. Está dentro de la bolsa y dentro del mismo líquido amniótico en el que ha estado 9 meses, no le pasa nada por estar unos minutos más,  le da igual, no hay ninguna prisa, está consiguiendo su oxígeno y su alimento por el cordón umbilical, con lo cual no hay ninguna prisa, porque no hemos clampado y cortado el cordón umbilical, no obstante, si hubiéramos clampado y cortado el cordón umbilical,  antes habría que haberle roto la bolsa, pero es todo así, es todo un proceso en el que hacemos cosas que es necesario que hagamos porque hemos hecho otras antes, si no, no sería necesario.

Juan Zaragoza.  Debido a la educación que hemos recibido, esto del instinto suena muy bien, pero genera mucha incertidumbre  a las personas que quieren tener el control ¿como podemos tener el control del parto cuando se está siguiendo el instinto? ¿Cuál sería el orden? ¿Cuáles son tus recomendaciones?

Dr Emilio Santos. Saber lo que está ocurriendo en cada momento puede ayudar, voy a contar las partes por las que  va pasando el parto. Cuento todo el proceso: 

Primero estás en una fase de lo que yo llamo preparto, que se puede llamar también fase latente de la dilatación,  en la que las contracciones son típicamente cada 7 o 10 minutos y  no duran más de medio minuto son contracciones relativamente cortitas, si tienes a mano un smartphone, te puedes descargar una aplicación o más o menos a ojo de buen cubero tú puedes saber si las contracciones están siendo cada 7 minutos que es preparto  o cada 4 minutos o cada 3 o cada 2 minutos, que ya sería un parto de verdad. Y también puedes saber si están durando unos 20 segundos o  están durando ya cerca del minuto,  que sería parto. Contracciones de 20 segundos serían las de preparto. Cuando es preparto, lo que tienes que hacer es vida completamente normal, sigues haciendo lo que hicieras cualquier otro día , de vez en cuando te viene la contracción, te interrumpe un poquito tu vida, pero luego sigues, no pasa nada.

Cuando ya es parto, lo mejor que puedes hacer es contribuir como puedas a entregarte a esa borrachera natural que te va a invadir. Cuando empieza el parto es  como una borrachera, similar a la borrachera del acto sexual y además pasa lo mismo. Si tú en el acto sexual no te dejas llevar por esa borrachera y estás pensando en cuánto dinero voy a ganar con la empresa que estoy montando o cuánto hay que pagar de factura, no va a funcionar. En el parto tienes que irte entregando el proceso. Si hay alguien que te acompaña, de la logística mejor que se encargue él o ella. Si tú querías un parto que fuera en el agua, esa persona que está contigo es la que se tiene que encargar de que esté calentita y de poner lo que necesites

Juan Zaragoza ¿Qué se necesita para un parto?

Dr Emilio Santos. Toallas, nada más, pero por la limpieza, porque queremos limpieza, sino, no harían falta tampoco toallas. El acompañante de un parto se debe encargar de preparar toallas; de preparar una botellita de agua porque vas a tener sed; de ofrecerte la botellita de agua de vez en cuando, por si acaso quieres beber

Juan Zaragoza. ¿Qué más tiene que hacer la persona que está acompañando el parto?

Dr Emilio Santos. Tiene que cuidar de no estimular esa racionalidad, ese neocórtex  que te hace salirte de la borrachera del parto. Por ejemplo, si tú estás acompañando un parto, es mejor que no preguntes «cariño, ¿quieres un poquito de agua?». No preguntes porque las preguntas obligan a pensar. Las preguntas le sacan de su proceso. Es como si en el acto sexual, preguntaras: «¿cariño, quieres que te acaricie mejor en la barbilla o en la oreja?». No  funciona así, en cambio, le puedes poner la botellita de agua cerca de la boca y ya ella sin tener que tener mucha acción mental la va a coger o lo va a rechazar. 

Es mucho menos invasivo ese tipo de cosas. Es lo único que tiene que tener en cuenta el que atiende, el que asiste, el que acompaña a una persona que está de parto. 

Proseguimos con el parto. Entonces estás ya de parto, ya con tus contracciones cada 4 minutos, ya de 50 segundos de duración, cerca del minuto y esas contracciones van cada vez más abstrayéndote cuando llega la contracción, ya te cortan. Así como en el preparto podías seguir haciendo tu vida normal ya en el en el parto no puedes. No puedes aunque quieras. Pero además es mejor que no lo intentes. Mejor que ya te entregues al proceso, y que ya te dejes llevar por la borrachera. Haciendo eso es como todo, va a ir fluido y rápido. Lo más probable es que la bolsa no la rompas hasta el final, pero la puedes romper en cualquier momento del parto: sale un chorro de agua. Y ya está, se ha roto la bolsa, pues mira que bien: no pasa nada. Normalmente cuando se rompe la bolsa se intensifican las contracciones a partir de ese momento. Pero es el parto. Tienes que partir de que el parto es algo brutal. Es una experiencia muy intensa. Eso no quiere decir imposible de soportar, ni traumática. Muy intensa es también la experiencia cuando te montas en la montaña rusa más alta, o en el martillo de las ferias. Gritas, pero eso no quiere decir que lo estés pasando mal ni que estés sufriendo. Estás viviendo un momento intenso, estás disfrutando  y generalmente quieres repetir. El parto es así. Es un proceso muy intenso. ¿Cuándo vas a sufrir en un parto?. Cuando tienes miedo, ahí sí: si te da miedo, entonces sufres. Pero igual que en el parque de atracciones: si estás en el martillo y tienes pánico, claro, vas a sufrir. Pero si te quitas el pánico de encima y te entregas a disfrutar, no sufres, disfrutas.

Entonces van a irse intensificando las contracciones,  y va a llegar un momento en que ya las contracciones sientes como que te partes. Yo creo que de ahí viene el nombre «parto» en castellano. Creo que viene de que hay un momento crucial en el que sientes que te partes. Porque es cuando la cabecita del bebé está atravesando el estrecho de la pelvis. Y entonces, en ese momento, el estrecho de la pelvis se tiene que abrir un poquito. Los huesos se tienen que separar un poquito y tienes una sensación tremendamente intensa de que te partes. Normalmente justo antes de ese momento, hay un momento de ¡Ay! no puedo, no puedo, no puedo. El que acompaña el parto no tiene que hacer nada: acompañar, escuchar. Fundamentalmente, no estorbar. Es normal pasar por ese momento en el que la mujer tiene la sensación de que no puede.

Cerca de ese momento «no puedo», puede ser un poco antes o un poco después, viene  el momento en el que tu pelvis se abre y normalmente muy cerca de ese momento empiezas ya a sentir que con cada contracción tu cuerpo empuja, tienes ganas de empujar, de empujar. Pero no es que tengas que empujar. No es que te digas a tí misma » «tengo que empujar». No es una decisión tuya: ¿tengo o no tengo que empujar?. No. Tu cuerpo empuja, quieras o no quieras. Tu cuerpo hace fuerza con el abdomen y empujas. El que está acompañando el parto lo puede saber simplemente observando la respiración y tu gemido. Porque el genmido de las contracciones cuando todavía no estás empujando suena de menos a más, en crecendo. Y cuando ya estás empujando el sonido es abrupto. Cambia. Y entonces, a medida que vas dejando que tu cuerpo se emborrache más todavía, te adentras en esta fase que se llama fase expulsiva. Es la fase que es muy potente para que el bebé  descienda, la cabeza desciende.

A continuación,  pasaste ya ese momento de que te partías, sigues empujando con las contracciones y en un momento dado vas a sentir ganas de defecar. Tienes ganas de defecar y probablemente defeques. Es normal porque ya la cabeza está apoyándose en el sigma y en el recto. Y entonces las heces que tenías las expulsas. Además es bueno que las expulses porque cuanto más hueco hagas, mejor. Por cierto, otra cosa que tienes que hacer a menudo cuando estás de parto es orinar. Por la misma razón. Tienes que mantener la vejiga vacía. Tu cuerpo te va a pedir orinar, pero bueno, si a una mujer, por lo que sea el cuerpo no le pidiera orinar, es bueno que trate de mantener la vejiga vacía.

Y ya cerca de ese momento de ¡ me cago! viene el momento de «me arde», que es ya cuando la cabeza empuja la vulva y distiende la vulva. La vulva se empieza a estirar, se estira y se estira y es un momento  que es uno de los muchos momentos en los que dices, madre mía, esto es un milagro, una vulva cambia de tamaño sin desgarrarse, sin romperse si tú sigues tu instinto. La postura que el cuerpo te pide no va a haber ningún desgarro o si hay un desgarro va a ser mínimo, va a ser pequeñito, no va a pasar nada. Cuánto más te entregues a ese momento, mejor. 

Juan Zaragoza. ¿Es necesario hacer episiotomía en el parto?

Dr Emilio Santos. La episiotomía, de forma rutinaria, se realizaba antiguamente, en el siglo 20. Hoy debe realizarse solo y exclusivamente si como profesional tienes casi la certeza de que va a haber un gran desgarro, por ejemplo, porque estás utilizando un fórceps. Si ves que por causa concreta va a haber un desgarro, puedes hacer la episiotomía, pero no la debes hacer rutinariamente. Ha cambiado completamente, como muchas otras cosas de las intervenciones del parto. 

Hago una medicina basada en la evidencia aunque no es mi objetivo primordial, sino secundario. La evidencia científica no va por delante de mi, sino por detrás. Yo hago una medicina basada en la esencia del ser humano, y la evidencia científica me va dando la razón en todo. Cada cosa que se hacía rutinariamente, cuando se estudia de verdad en serio, se demuestra que era perjudicial. La medicina basada en la evidencia es aplicar lo que decía Hipócrates: no hacer nada que no esté demostrado claramente que es beneficioso. Eso es hacer medicina basada en la evidencia, pues cada vez que se somete a la prueba de la medicina basada en la evidencia, una intervención que se hacía rutinariamente se demuestra que no hacía falta. No hacía falta el rasurado. No hacía falta la episiotomía. No hace falta la oxitocina intravenosa rutinaria. Ninguna de las cosas que se hacen en el parto hace falta hacerlo rutinariamente. En casos seleccionados, sí.

Continúo con el proceso, estábamos en el momento «me arde» y la cabeza está bombeando el periné. Y poquito a poco con las contracciones, la vulva se va dilatando y la cabecita va asomando cada vez más hasta que ya con una contracción, la cabeza sale del todo: se queda la cabeza fuera y el cuerpo aún dentro. Lo normal ahí es que haga falta otra contracción para salir el cuerpo. Muchos asistentes al parto tienen pánico en ese momento porque potencialmente podría estar el cordón con una vuelta. Las vueltas de cordón, cuando el cordón está al cuello, normalmente el cordón es muy resbaladizo, entonces normalmente no se hace nada. Por eso yo recomiendo a alguien que no sabe nada, que no haga nada. Es mejor no hacer nada que hacerlo mal. El bebé va a salir aún con la vuelta. La vuelta, a medida que sale el bebé, se va a ir deshaciendo. Si la matrona que asiste el parto lo ve, puede ir pasando la vuelta por el cuerpecito del bebé a medida que va a salir. La matrona, cuando detecta que hay una vuelta o mejor dicho, cuando detecta que ha salido la cabecita, mete un poquito el dedo en el pescuezo del bebé para ver si hay vuelta y se la quita por la por arriba antes de que salga. Esa pequeña intervención sí que puede ser beneficiosa. No hace falta gran conocimiento, pero realmente, como digo, no es algo fundamental, no es algo que si no se hace, va a morir mi bebé: normalmente no va a pasar nada. Si lo ves y le quitas la vuelta, pues mejor.

Y entonces, ya en la siguiente contracción, por sí solo va a salir el cuerpo. Si en la siguiente contracción el cuerpo todavía no sale y faltan varias contracciones más, pues de nuevo hay una pequeña intervención que no está mal, que es traccionar un poquito de la cabeza, probando para adelante, probando para atrás , ayudará a que salga el cuerpo, pero de nuevo,  no es necesario, no suele ser necesario si la mujer está entregada, si está en posición libre, no suele ser necesario hacer nada. Aunque faltaran 2 o 3 contracciones, el cordón umbilical está funcionando perfectamente y está llegando oxígeno y nutrientes al bebé perfectamente.

Entonces ya termina de salir el cuerpecito y ¿que  hay que hay que hacer con el cordón? nada, no hay que hacer nada. 

¿Ahora qué ha pasado? Ha pasado que el bebé ha nacido pero el útero ahora se tiene que hacer pequeño para volver a apretar la placenta que es lo único que queda dentro, pero claro, eso toma unos minutos, el cuerpo de la mujer es milagroso, pero no tanto. El cuerpo de la mujer no tiene prisa. El útero ahora va a pasar diez, quince, veinte, treinta o cuarenta minutos hasta otra vez se empequeñece lo suficiente como para apretar sobre la placenta que está todavía dentro.

Y en esos minutos la mujer  lo que tiene que hacer es disfrutar, disfrutar de ese momento, mirar a su bebé, olerlo, tocarlo, unirse a su bebé con los 5 sentidos. Se habla del piel con piel, que es uno de los sentidos, el tacto. Pero se olvidan los restantes sentidos. Son los 5 sentidos: tienes que olerlo y tu bebé te tiene que oler a ti; tienes que mirarlo y el verte; tienes que escucharlo y el escuchar tu voz. Tienes que disfrutar con los 5 sentidos de ese momento.

Y además es fundamental que disfrutes ¿por qué? Para la salida de la placenta: se produce esa hormona que habíamos hablado, la oxitocina, cuando disfrutas.  El momento de más nivel de oxitocina es este, el de la salida de la placenta, más incluso que en la salida del bebé. Es curioso … es como el equivalente al orgasmo en el acto sexual, es la salida de la placenta. 

Juan Zaragoza. ¿Por qué lo tiene así la naturaleza pensado? 

Dr Emilio Santos. Pues posiblemente, el momento de la salida de la placenta es un momento que necesita asegurarse la naturaleza que hay una gran intimidad, madre-bebé, una relación madre-bebé total y absoluta.

Y entonces, cuando el útero se ha hecho pequeño otra vez y presiona sobre la placenta, van a venir otra vez contracciones para expulsarla . Se va a volver a poner  el útero un poquito duro y vas a volver a tener esa sensación de ganas de empujar y va a salir la placenta. Ahí hay un truquito que usan las matronas sabias, las matronas tradicionales. Cuando la placenta tarda un poquito más en salir  es darle algo a la mujer para que vomite o que se meta los dedos en la boca porque la acción del vómito termina de empujar la placenta de una forma maravillosa. Y  una vez que sale la placenta, ya se puede cortar el cordón sin necesidad de clamparlo porque ya se ha cerrado, está completamente cerrado y se podría cortar, 

Es un proceso natural porque probablemente en el paleolítico, cuando había escasez de comida para todos, la placenta, si eras mujer y veías esa cosa llena de alimento, te la comías. Qué es lo que hacen casi todas las especies mamíferas en su estado salvaje. Pero también se puede hacer otra cosa y es esperar con la placenta unida hasta el día siguiente, si quieres, no pasa absolutamente nada. De hecho, hay muchas mujeres que quieren ese tipo de unión con la del bebé a su placenta, se llama nacimiento loto y que posiblemente, no lo sabemos a nivel científico, pero posiblemente tenga beneficios porque, cuando la placenta está dentro y el útero la está empujando, está pasando sangre de la placenta al bebé, sangre que era del bebé y que le corresponde a recuperar. Pero si además dejas que pasen 24 horas con el cordón unido,  no es ya sólo la sangre de la placenta, es que todas las sustancias del cordón se van a ir exprimiendo hacia el bebé y eso tiene células madre pluripotenciales, que pueden ayudar, quién sabe, al sistema inmunológico,  a prevenir el cáncer. No sabemos nada de eso todavía.

Hemos hablado de la madre y vamos a hablar ahora del bebé. El bebé ha nacido,  lo único que tenía que hacer la madre es cogerlo, amarlo,  sentirlo. No he dicho darle de mamar, no lo he dicho porque el instinto de la madre va a ser ese,  va a ser ponérselo en el pecho y el instinto del bebé va a ser buscar el pecho y ya va a empezar a succionar y esa succión. Por cierto, antes de que salga la placenta, va a contribuir también a que salga. De hecho, de nuevo la ciencia, la evidencia científica, acaba de descubrir,  que una de las maniobras que sí son buenas hacer rutinariamente para que salga la placenta es la estimulación del pezón. Hay que dejar que lo estimule el bebé,  no hace falta que lo haga la matrona.  

Juan Zaragoza. La ciencia dice que al bebé recién nacido hay que darle vitamina K , porque si no,  hay riesgo de ciertos problemas a nivel cerebral, por ejemplo, de derrames ¿que hay de cierto en ello?

Dr Emilio Santos. Sí, la vitamina K se da porque es un coagulante. Porque se ha visto que hay un porcentaje de bebés que pueden tener eventos hemorrágicos cerebrales. Y la pregunta es: ¿por qué un porcentaje de bebés recién nacidos va a tener mal su sistema de coagulación en la sangre?. Y de nuevo, mi razonamiento: cuando algo pasa en un 10% o más de la gente o incluso en un 5% o más, me hago la siguiente pregunta ¿qué estamos haciendo mal?. Porque no puede ser que hace un millón de años ese porcentaje de bebés tuvieran derrames cerebrales por no darles vitamina K. No puede ser: algo estamos haciendo mal. Lo veo evidente. Lo que estamos haciendo mal es que hemos estado haciendo el corte precoz del cordón umbilical: en cuanto nace el bebé, clampamos  y cortamos el cordón umbilical. Son 150 o 200 ml de sangre que le pertenecen al bebé que se quedan en la placenta y se tiran a la basura. ¿Cómo no va a tener un déficit de factores de coagulación ese bebé?. Tiene un déficit de sangre. Pero si hemos hecho las cosas bien, dejando que pase al bebé toda la sangre de la placenta que le pertenece, entonces ese bebé no va a tener ninguna carencia de nada de lo que va en la sangre.

Va a tener, en cambio, una cosa de la que muchos médicos se van alarmar. Y es que el bebé se va a poner muy rojo el primer día porque tiene mucha sangre. Yiene mucha más sangre que los bebés a los que se ha cortado el cordón nada más nacer y al día siguiente o a los dos o tres días. Ese exceso de sangre se va a transformar en Bilirrubina y va a estar muy amarillo. Estar muy amarillo un bebé se llama Ictericia. Con muchos bebés de los que yo he atendido en casa, me llevaba las manos a la cabeza cuando luego, por ese hecho normal que es la Ictericia Fisiológica, se les ingresaba en el hospital y se les separaba de la madre. Yo pensaba: «pero bueno, si  eso es lo normal, por eso se llama ictericia «fisiológica». Porque es normal.

Juan Zaragoza. Un parto atendido de esta forma, no necesita vitamina K.

Dr Emilio Santos. En muchos partos en casa, si tenemos una farmacia cerca, podemos comprar un botecito de vitamina K y se lo damos bebido. Bebido,  aunque no esté claro que haga bien, algo que has bebido tampoco va a hacer mal.

Yo soy físico y mi profesor de física de bachillerato siempre decía, hay que ir a los principios generales y para mí mi principio general es el de Hipócrates. Ante todo no dañar. Entonces eso quiere decir que si  no estoy seguro de que algo  va a hacer bien, entonces no lo hago por si acaso daña y eso me pasa con la vitamina K y con las vacunas, por ejemplo, las de la Hepatitis B. Hace nada no se daba a ningún bebé, se empezó a dar porque se hizo el siguiente razonamiento: la hepatitis B es una enfermedad que donde se transmite en Occidente es en los hospitales. Y se la estamos dando a todos los sanitarios cuando empiezan a trabajar en un hospital porque es una enfermedad hospitalaria, por el riesgo de pincharse. Con lo cual, entonces, vamos a dársela también a los recién nacidos que están naciendo en los hospitales. Ese fue el razonamiento. Ahora ya no se da al nacimiento, sino que se da a los 2 meses. Yo no veo claro que sea una medicación necesaria, pues ante no ver claro que es necesario,  mejor no lo hagas por si acaso. 

Somos seres demasiado perfectos y demasiado complejos como para mejorar esa perfección

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