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Pulsos de oxitocina

Autor: Emilio Santos

La relevancia de los estudios históricos que miden los niveles de oxitocina durante el parto no puede ser subestimada, a pesar de que la mayoría de estos estudios fueron realizados entre los años 1970 y 1990. Estos trabajos son metodológicamente sólidos y ofrecen una evaluación precisa de las dinámicas hormonales durante el parto. Además, es crucial señalar que replicar tales estudios en la actualidad sería una tarea compleja debido a desafíos técnicos, prácticos y éticos que se han incrementado con el tiempo.

La falta de atención a este cuerpo de investigación es una laguna significativa en la literatura médica contemporánea, especialmente para los profesionales de la salud involucrados en la atención obstétrica. Existen numerosos malentendidos respecto a los efectos de la oxitocina endógena en comparación con la oxitocina sintética exógena durante el parto. El acceso a esta información validada científicamente podría potenciar enormemente la calidad de la atención clínica.

Por este motivo, se efectuó una revisión sistemática que compendia datos existentes sobre los niveles plasmáticos de oxitocina y sus efectos en las madres durante y después del parto fisiológico. Este análisis también incluye las implicancias a largo plazo en aspectos como la lactancia materna, el apego y la salud mental, en el contexto tanto de partos con intervenciones médicas como sin ellas.

Oxytocin peptide hormone chemical formula and model, 2d and 3d illustration, vector isolated on white background, eps 10

Uno de los hallazgos más desconcertantes de esta revisión es la aparente falta de asociación entre los pulsos de oxitocina y las contracciones uterinas. A primera vista, esto puede parecer contradictorio dado que las contracciones en la fase más activa del parto ocurren aproximadamente cada 3 minutos, y los músculos uterinos muestran una elevada sensibilidad a la oxitocina durante el trabajo de parto. Esta sensibilidad aumentada se debe en parte a la regulación al alza de los receptores de oxitocina, impulsada por las altas concentraciones de estrógeno al final del embarazo.

Los autores de la revisión dan una posible explicación a esta aparente contradicción podría residir en el papel del sistema nervioso autónomo en la regulación del parto. Específicamente, la rama parasimpática del sistema nervioso puede promover la contractilidad uterina independientemente de la oxitocina, además de mejorar la circulación hacia el útero y el feto. Por otro lado, el sistema simpático puede tener efectos variados, desde la inhibición de las contracciones hasta el fomento de contracciones más prolongadas y dolorosas, dependiendo de factores como el estrés emocional.

Una explicación más plausible alternativa al fenómeno de la falta de sincronía entre los pulsos de oxitocina y las contracciones uterinas reside en el papel que la oxitocina juega en la liberación de prostaglandinas. Contrario a la noción generalizada de que la oxitocina actúa sobre todo de manera directa en la inducción de las contracciones uterinas, podría ser que la principal acción cuando el parto es fisiológico y sin oxitocina exógena fuera por la vía indirecta al promover la liberación de prostaglandinas. Cuando la oxitocina se une a sus receptores específicos en las células del músculo liso uterino hay un acoplamiento receptor-ligando que activa una cascada enzimática que involucra a la fosfolipasa A2. Esta enzima cataliza la hidrólisis de los fosfolípidos de la membrana celular para liberar ácido araquidónico. El ácido araquidónico se convierte en diferentes prostaglandinas mediante la acción de la enzima ciclooxigenasa (COX).

Las prostaglandinas tienen una amplia variedad de funciones, pero en el contexto del parto, juegan un papel crucial en el fortalecimiento de las contracciones uterinas. Por lo tanto, la oxitocina actúa como un facilitador en la generación de prostaglandinas, lo que a su vez potencia las contracciones y contribuye al progreso del parto. Este mecanismo de acción sugiere que la influencia de la oxitocina en las contracciones uterinas es en gran medida indirecta, a través de la liberación y acción de las prostaglandinas.

Este efecto sinérgico se ilustra claramente cuando se administra oxitocina en dosis de bolo de tan solo 4–8 mU, lo cual ha demostrado ser suficiente para estimular las contracciones uterinas justo antes del inicio del trabajo de parto. Este fenómeno pone de relieve la eficacia de una intervención farmacológica relativamente mínima en la potenciación de un proceso fisiológico complejo, gracias a la interacción sinérgica entre la oxitocina y las prostaglandinas.

Este entendimiento detallado de la acción coordinada de la oxitocina y las prostaglandinas ofrece una nueva perspectiva sobre cómo se pueden manejar de forma más efectiva las intervenciones en el parto, particularmente en casos donde se requiere la inducción o la potenciación del trabajo de parto.

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