¿Qué causa la neurodivergencia? Factores de riesgo en el embarazo y el mito de la genética

En mi día a día me encuentro con muchas madres de niños neurodivergentes que se hacen la misma pregunta, una pregunta que a veces carga con un peso de culpa innecesario: ¿Hubo algo durante la gestación que condicionara el embarazo o es algo netamente biológico?

Cuando hablamos de la neurodivergencia en global, el panorama es amplio, pero la ciencia nos da respuestas muy claras si miramos las cosas desde la lógica de la naturaleza. Hoy quiero desglosaros, uno por uno y sin rodeos, cuáles son esos factores de riesgo reales durante el embarazo.

La prematuridad y el entorno gestacional

Si analizamos el problema en general, uno de los principales factores de riesgo para que se presente una condición neurodivergente es la prematuridad. Tener un parto prematuro aumenta las probabilidades, y a su vez, que un parto se adelante suele ser una condición que ocurre más cuando existen enfermedades maternas de cualquier tipo durante la gestación. El bienestar de la madre es el bienestar del bebé.

Fármacos, infecciones y una gran incógnita médica

Si nos centramos concretamente en el autismo (los trastornos del espectro autista), hay elementos específicos en el embarazo que la investigación ha puesto sobre la mesa:

  1. Ciertos fármacos: Existe un medicamento que parece influir bastante. Se trata del valproato (el ácido valproico), que se utiliza habitualmente en psiquiatría y también en neurología para controlar las convulsiones. Asimismo, hay estudios que apuntan a que los antidepresivos podrían predisponer a ello.
  2. Infecciones durante la gestación: Se ha encontrado una asociación bastante clara con haber sufrido infecciones en el embarazo. El problema aquí es que son procesos muy difíciles de prevenir. Si una madre pasa una gripe o cualquier otra infección, no hay mucho que se pueda hacer en ese momento.

Además, los médicos nos encontramos con una gran incógnita: los estudios actuales no nos dejan claro del todo si el factor de riesgo real es la infección en sí (como la gripe) o los fármacos que se toman para combatir la fiebre, como el paracetamol o los antiinflamatorios. No está claro del todo dónde está el origen exacto.

La edad de los progenitores y los tóxicos modernos

Hay otros dos factores cruciales que no podemos ignorar. El primero es la edad. Mientras que en otras condiciones influye sobre todo la edad materna, en los trastornos del espectro autista la edad de ambos progenitores influye. Que tanto la madre como el padre sean mayores de 40 años constituye un factor de riesgo identificado.

El segundo son los tóxicos ambientales a los que nos exponemos hoy en día. Se han identificado como factores de riesgo:

  • Los microplásticos.
  • Los metales pesados (como el aluminio o el mercurio).
  • Los disreguladores endocrinos, que están presentes en multitud de sustancias, envases y envoltorios de los alimentos.

Ante esto, mi consejo es siempre volver a lo básico y a lo natural. Debemos ingerir alimentos que un hombre primitivo reconociera como alimento y evitar a toda costa los productos más procesados y artificiales.

Desmontando el mito: ¿Es una condición netamente genética?

Existe la idea muy extendida de que esto es puramente una cuestión de ADN. Muchos pacientes me dicen: «Doctor, es que otros médicos me han dicho que si en el núcleo familiar uno de los padres o un familiar muy cercano tiene esta condición, el niño la heredará».

Vamos a matizar esto. Sí, la genética es un factor. Es verdad que los padres con antecedentes familiares de este tipo tienen un poco más de «papeletas», como se suele decir. Pero no es tanto como nos quieren hacer creer. Es simplemente un factor más, igual que todos los anteriores que os he mencionado; no es, ni muchísimo menos, el principal factor determinante.

¿Qué pasa si una mujer neurodivergente se queda embarazada?

Por último, muchas mujeres que tienen esta condición se preguntan si su bebé nacerá necesariamente con ella o si se enfrentan a un embarazo de alto riesgo.

Aquí mi respuesta como profesional es que la palabra «neurodivergente» es demasiado amplia. Engloba tantos tipos de situaciones y condiciones diferentes que es un error unificarlas a todas en el mismo saco.

Hay que estudiar cada caso particular: existen trastornos que son hereditarios y otros que no lo son en absoluto; de la misma manera, hay condiciones que permiten el embarazo y el parto con total normalidad, y otras que conllevan más dificultades. Todo depende completamente del tipo de trastorno específico que esté detrás de esa neurodivergencia. Por eso, la individualización en la medicina es, una vez más, nuestra mejor herramienta.

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